Nuestra última foto juntas... en San Francisco, ella embarazada de su hija mayorEs bien raro como funcionan las correlaciones
entre eso que llamamos memoria de largo plazo
y los hechos de nuestro presente,
Y es que cuando una se pone a explorar en el pasado,
rápidamente se da cuenta de que eso sigue presente en la vida actual.
No se si se entiende…
pero es que justo en el momento en que escribía el post anterior,
recibo una llamada de Estados Unidos de la Erika Hagn,
quien fuera mi mejor amiga de infancia
y compañera de banco en el colegio… casualidad?
causalidad diría un psicólogo transpersonal.
…Ella es única compañera con la que sigo en contacto
y a pesar de habernos distanciado físicamente una enormidad
-ella vive en Estados Unidos y yo hasta hace un año
vivía y patiperreaba por Europa-
nunca perdimos contacto.
Es cierto que no la veo hace añazos…
pero incluso antes de la era Internet
practicábamos el antiguo arte epistolar,
ese de la esquelas, los sobres y las estampillas.
Todavía puedo decir que es mi amiga y no solo que lo fue.
Cada vez que hablamos o nos escribimos,
nos contamos nuestros presentes…
y vibramos con ello… pero como este no es el tema del post,
sólo me remitiré a nuestra paleohistoria común ochentera.
En el colegio mi grupo era un cuarteto,
que nació más bien porque vivíamos cerca
y nos podíamos ir y venir juntas, hacer en grupo las tareas
y hacer como que estudiábamos mientras
conversábamos cualquier burrada.
Pero al asomarnos en la adolescencia
nos hicimos íntimas al compartir
nuestras dudas existenciales… que eran muchas.
He dicho que éramos un cuarteto
y no he presentado a la Sary y la Lorena,
o más bien al recuerdo que tengo de ellas.
La Sary era la niña mas tierna y dócil del curso
y la con el rostro más hermoso…
aunque muy pocos compañeros se dieran cuenta de ello.
La Lorena era la artista, a la que admirábamos su natural talento,
aguantábamos sus extravagancias, excesiva introversión
y constante estado de voladura natural.
Y la Erika era simplemente como yo.
Éramos existencialistas y nos cuestionábamos todo…
aunque muy pocos se imaginaran que podíamos pensar.
Nos nos importaba ser desadaptadas
ya que no nos interesaba adaptarnos al ambiente del colegio,
sino que todos los días soñábamos con salir de ahí.
Yo lejos, sin proyectarme a ningún lugar en especial
ya que cualquiera me parecía mejor que El Monte
y la Erika quería irse a Canadá… lo gritaba a los cuatro vientos
incubando su esperanza en una tía que vivía allá.
No se como se fue dando, pero en tercero medio
la Erika se fue a vivir a la casa de la Lorena
y yo a la de la Sary…
…Si ya se que suena raro
y mucha gente cree que pelee con mis padres
pero no es así.
…Mi mamá en ese sentido fue muy liberal y nos crió sin apegos
y como lo que importaba era que estudiara y no diera problemas,
yo podía hacer lo que se me antojara… me fui con la Sara…
y la Erika con la Lorena.
Los días en la sala de clase pasaban lentos,
Íbamos tachando uno a uno los días en el calendario de la agenda…
día tachado era un día más cerca de la libertad.
Nos sentábamos al final la Erika y yo
para planear que maldades hacer en el recreo
y tras nosotras la Lorena a quien día a día
le robábamos la colación para luego ofrecerle la misma
y estallar en risas porque no se daba cuenta que era la de ella…
y la Sary que muchas veces se asustaba de nuestras locuras,
pero siempre estaba ahí porque igual le gustaba el hueveo.
Salimos del colegio felices:
La Sary y la Lorena sacaron una carrera técnica que nunca ejercieron…
Hasta hace poco seguían viviendo en el mismo pueblo
y yo se que si las busco las puedo ver,
ya que así han sido los últimos reencuentros.
Al principio me daba lata que estuvieran allí…
a la Lorena le regalaba oleos y pinceles para que volviera a pintar
incentivándola con montarle una exposición.
A la Sary le ofrecí trabajo en España en su profesión,
pensando que era una oportunidad que esperaba,
pero me equivoqué.
A los 17 me fui a estudiar a Viña
di algunos tumbos al principio al igual que la Erika,
pero finalmente nos titulamos ella de parvularia
y yo de periodista, luego de mi paso por la U del norte.
Trabajamos, fuimos independientes y nos fuimos lejos por el mundo
con nuestros afanes y cuestionamientos
y comenzamos a construir nuestras vidas
nutridas con las experiencias.
No tenemos vidas perfectas ni mucho menos,
pero hemos hecho cosas, aprendido mucho y eso nos satisface,
Porque a nosotros a diferencia de la Sara y la Lorena
si que nos hubiera frustrado quedarnos…
Estamos lejos, pero seguimos compartiendo intereses
a través de las étapas de la vida.
Por eso seguimos siendo amigas…